Debo renovar o reparar mis electrodomésticos?

Te enseñamos cuando renovar o cuando reparar un electrodoméstico defectuoso

 

Cuando un electrodoméstico tiene muchos años o empieza a funcionar de manera incorrecta, lo mejor sería deshacernos de ellos y adquirir un nuevo modelo. Pero, muchas veces, los electrodomésticos se estropean mucho antes de lo que deberían, y aquí es cuando te entra la duda, de si renovarlos y repararlos.

En tiempos de crisis, lo más seguro es que quieras repararlos, siempre esperando con los dedos cruzados que el resultado sea el buscado y no haya resultado en una pérdida de tiempo, e incluso de dinero. Pero si el dinero no te supone tanto problema, lo mejor que podrías hacer es comprar uno nuevo, que además sea eficiente.

 

Aquí te presentamos unos pasos que deberías de seguir antes de tomar una decisión que te podría costar más dinero del que debería.

 

De verdad está roto?

Cuando, por ejemplo, nuestro tostador deja de funcionar, lo primero que se nos pasa por la cabeza es que está roto. Pero deberías de considerar lo siguiente antes de tomar ninguna medida:

  • El enchufe se encuentra bien conectado a la corriente.
  • La propia toma de corriente de tu casa es la que no funciona. Prueba a enchufarlo en otra toma.
  • Filtros y ventiladores no se encuentran obstruidos, ya sea por polvo o suciedad.

 

Se encuentra en garantía?

Por algo es que siempre recomendamos guardar las garantías de los productos junto a su respectivo paquete. Si aun la conservas, fíjate si la garantía del fabricante sigue cubriendo el producto. A veces, incluso el propio lugar donde lo compramos nos ofrece una prolongación de la propia garantía del fabricante. Ponte en contacto con quien debas, y asegúrate de si la garantía cubre el problema de tu aparato o no.

 

Ya se ha acabado su “Vida Útil”?

Todos los electrodomésticos tienen adjudicada una “vida útil”, y es que si durasen para siempre, los fabricantes tendrían que cerrar sus puertas. Te  vamos a enseñar una lista en la que, de manera aproximada, te enseñamos cual es la vida útil de diferentes tipos de electrodomésticos. Si tu aparato está cerca de cumplir esta vida útil, o ya la ha cumplido o sobre pasado, lo mejor será que lo cambies por uno nuevo.

  • Microondas: de 7 a 11 años
  • Frigoríficos: de 10 a 15 años
  • Lavavajillas: de 13 a 15 años
  • Trituradores de basura: 12 años
  • Estufas eléctricas: 13 años
  • Estufas de gas: 15 años
  • Campanas de estufa: 14 años
  • Congeladores: 11 años
  • Lavadoras: de 8 a 10 años
  • Secadoras: de 10 a 12 años
  • Hornos: 15 a 20 años
  • Calefacciones eléctricas: 11 años
  • Calefacciones de gas: 11 años
  • Detectores de humo: 5 a 10 años
  • Sistemas de seguridad: 5 a 10 años
  • Aspiradoras: de 6 a 8 años
  • Cocinas de gas y cocinas eléctrica: de 13 a 17 años

 

La regla del 50%

Si un electrodoméstico ha sobrepasado la mitad de su vida útil, y la reparación te va a costar más del 50% de lo que te costaría comprar un modelo nuevo, no repares, compra.

Para esto, utiliza la tabla que te hemos presentado en el punto anterior, y preguntar a una tienda especializada por cuanto te saldría la reparación. Algunas compañías te cobrarán una pequeña cantidad por averiguar el problema y determinar así el precio de su debida reparación. Aún así, merece la pena saberlo.

 

Hazlo por ti mismo/a

Eres un/a manitas? O aunque no lo seas, siempre cabe la posibilidad de que lo puedas arreglar por tu cuenta. Eso si, bajo tu propia responsabilidad. Tú serás la persona que determine si te ves adecuada para la tarea o no. Piensa que, si lo haces mal, lo más seguro es que tengas que comprar un aparato nuevo obligatoriamente. Pero si lo haces bien, te habrás ahorrado el comprar uno nuevo o el coste de su reparación por otra persona.

En Internet suele haber información, sobre todo si el electrodoméstico es de una marca conocida en el mercado. Siempre habrá alguien que haya tenido el mismo problema que tú tienes, y quizá, con suerte, alguien se lo haya logrado solucionar.

 

Recuerda

Recuerda que hay veces, que el reemplazo podría suponer algún coste a mayores. Por ejemplo:

  • Si compras un horno de gas, pero tu cocina no tiene las conexiones para tal tipo de horno, te supondrá tener que realizar una instalación, lo cual te podría suponer mucho, mucho dinero.
  • Si compras una nevera nueva, más ancha o alta que la que tenías, quizá no quepa en donde se encontraba la anterior. Entonces deberás de hacer unas pequeñas modificaciones en tu mobiliario para conseguir que tu nueva nevera encaje. Siempre asegúrate de medir hasta el último milímetro antes de comprar.
  • Y así con muchos otros aparatos que requieran tomas especiales o mucho espacio para su correcta instalación. Lo mejor? Informarte adecuadamente siempre que sea posible. Y si no te queda otra, déjalo en manos de un experto.

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